La necesidad de la violencia para revolución es una idea que no está admirado en el mundo Occidental. Esto no es una sorpresa, la longevidad de la dominación occidental se basa en sofocar las revoluciones. Así, por supuesto, las culturas dominantes del oeste predican no violencia y la gratitud ante fuerzas opresivas. Pero las culturas que más se enfrentan a la opresión saben que esta idea es sólo usado como un mecanismo de defensa por los grupos opresivos para limitar la capacidad de los grupos oprimidos para revolucionar. Esto no quiere decir que grupos oprimidos quien usan la no violencia están débiles o inútil. De hecho, protestas no violentas estaban aspectos críticos de algunos de los revoluciones más logrados en historia. Pero la no violencia no puede ser la única táctica sola en un revolución.
Glauber Rocha explora esta idea en su ensayo: “The aesthetics of hunger and the aesthetics of dreaming.” Rocha escribió este ensayo en el contexto de Cinema Novo, que es un movimiento cinemático que promueve la necesidad de violencia revolucionaria como una tema integral en su movimiento. Rocha explica este conexión con claridad:
Cinema Novo teaches us that an aesthetics of violence, before being primitive, is revolutionary. It is the moment when the colonizer becomes aware of the colonized: only when confronted with the sole possibility of expression of the colonized, violence, can the colonizer understand, through horror, the strength of the culture he exploits. As long as he does not take up arms, the colonized man remains a slave; first a policeman had to die before the French became aware of the Algerians.
Rocha alude a la revolución argelina, que era un evento critical para el filósofo Frantz Fanon quien promovió la idea de la necesidad de violencia en revoluciones. Esta idea no es exclusivo a eso revolución. América Latina y la arte de David Alfredo Siqueiros también entiendan y promuevan esta idea — el mural “La revolución” por Siqueiros es un ejemplo primo. Un parte del mural cuenta con un grupo de trabajadores con armas, marchando hacia adelante hacia el espectador. Este es un representación claro de cómo la gente explotada de América Latina necesita afrontar sus opresores.

El tamaño escarpado de esta mural muestra la importancia que Siqueiros se pone en la violencia en revoluciones. Los trabajadores toman toda la pared, con las líneas frentes cubriendo un mar interminable de trabajadores detrás de ellos. Este plétora de trabajadores refleja la cantidad de trabajadores explotados quién navegan la realidad colonial de América Latina, donde una fuerza unida de trabajadores pueden derrocar los opresores con los recursos apropiados. Siqueiros ilustra estos recursos como las armas que los trabajadores blanden en el mural. Los trabajadores están haciéndolos visibles a sus opresores, y se muestran sus opresores la fuerza de su cultura.